3.SIESTA

3.NAP

El blog se ha desviado un poco. Perdón a todos, pero ayer simplemente no habría podido escribir sobre otra cosa.

Les voy a contar una historia que quizá les ayude a entender por qué los acontecimientos me afectaron tanto y por qué tenía tantas emociones y tanta rabia dentro. Y con esto daría por cerrado el tema.

La siguiente escena tuvo lugar la noche de Nochevieja. Qué ironía que ocurriera justo en la estación de tren de Nyugati. Había quedado con dos amigos. A las 22:00, en Nyugati, delante de la tienda abierta las 24 horas. Como era de esperar, los dos pájaros llegaron tarde, así que tuve tiempo de mirar alrededor. Miré a las chicas con minifalda a –10 grados, a los locos y a los tipos indescriptibles que aprovechaban el caos total y apuntaban con sus fuegos artificiales a las ventanas del edificio amarillo de Raiffeisen.

Todo iba perfectamente, hasta que vi a dos chicas muy guapas, con falda y sin abrigo, solo con una camiseta de manga corta. No podían tener más de 17 o 18 años. Al mirarlas, no pensé «uuuuuh, joder, qué buenas están», sino que no llevaban abrigo y ¡se iban a resfriar! No entendía qué me pasaba, hasta que caí. Simplemente me habían salido los instintos paternales. La preocupación por que se resfriaran y por que no les pasara nada. Hace dos años (la semana pasada), me habría acercado sin pensarlo y habría intentado ligar con ellas con mi estilo cutre, pero ahora no. Por primera vez en mi vida sentí con tanta fuerza eso de ser padre, ese instinto de cuidar. A los 28 años. Pues sí, no me lo esperaba.

Me habían llegado dos «búzas» y con eso me olvidé de todo. Hasta que vi la noticia tres chicas murieron en el West Balkán. Joder. Me vino a la cabeza esa sensación de inmediato. Sentí lo mismo que en Nochevieja. En ese momento me quedé de piedra, pero cuando empezaron a llegar los primeros testimonios y luego vi esta foto, joder, eso sí que fue fuerte. Me enfadé y me desesperé. Serían las 2 o las 3 de la madrugada; con toda probabilidad, sus padres aún no sabían lo ocurrido. No habría imaginado que tuviera esos sentimientos dentro, pero sentí una rabia paternal brutal. Eso es todo. Yo, claro, no tengo hijos, pero si los tengo, seguro que me muero si les pasa algo.

De ahora en adelante, el eje principal seguirá siendo mi entrenamiento de 64 días, del que informaré cada día y para el que ofreceré toda la ayuda necesaria. Pero, si pasa algo que me haga reflexionar, escribiré sobre ello.

Día 3…

 Pss, pss, mocoso. De revés. De revés, joder, ¿no lo entiendes?

Como también señala Santiago Segura, la técnica está por encima de todo. Hoy he empezado a entrenar para correr. Muchos no lo saben, pero si corres con la técnica correcta, puedes aumentar la distancia entre un 18 y un 20 % y quemar aproximadamente un 30 % más de calorías. Antes de repasar los 9 puntos de la carrera, destacaría lo más importante: NUNCA TE INCLINES HACIA DELANTE.

La técnica correcta para correr

La fuerza del movimiento de los brazos debe ser directamente proporcional a la de las piernas; es decir, los brazos deben seguir el ritmo de las piernas.

Postura correcta. Intenta correr con la espalda recta (¿has hecho ejercicios de espalda en el gimnasio?). Cuanto más te inclines hacia delante, más te costará obtener oxígeno.

La velocidad mata la resistencia y la resistencia mata la velocidad. No vayas alternando la intensidad del entrenamiento, porque no conseguirás ninguna de las dos. Si quieres ganar músculo, corre a velocidad; si quieres adelgazar, trabaja la resistencia.

Estira antes de entrenar. Después de correr, espera unos minutos a que el cuerpo se calme un poco y la presión arterial se normalice.

Respiración: inspira por la nariz y espira por la boca. Durante semanas será imposible no respirar por la boca, pero intenta inspirar por la nariz y espirar por la boca.

Aterriza sobre el tercio delantero del pie, no sobre los talones.

Los codos a 90 grados y los brazos ligeramente cruzados delante del pecho.

No te esfuerces demasiado, mantente relajado.

No comas nada durante la hora anterior a correr.

+1 Compra unas buenas zapatillas para correr. Es fundamental. No escatimes en esto, nada de mierda china ni Wink ni quién sabe qué otras porquerías. Quien tenga otros 8 minutos, aquí tiene un vídeo explicativo (mira a partir del 1:45). El mejor programa del mundo para ayudarte a entrenar es Runkeeper. Se puede descargar para Android aquí y para iPhone, obviamente, desde iTunes aquí. Usadlo.

Unas palabras sobre el día. Dormí mal, eso está claro. Me desperté varias veces durante la noche y me costó volver a dormirme. Aun así, no siento que esté descansado. Mi metabolismo se ha acelerado visiblemente; casi puedo sentir cómo mi cuerpo se adapta a otro ritmo. Se acerca el momento en que mi cuerpo dejará de controlar mi cerebro estimulando el centro del hambre, y seré yo quien lo controle y regule. Por estas fechas, el cuerpo empieza a aprender que recibe muchas menos calorías, pero con mucha más regularidad que cuando llevamos una vida poco saludable. La aceleración del metabolismo y el proceso de quema de grasa, junto con los entrenamientos, apenas ahora empezarán a ponerse realmente en marcha. Pronto podremos sacar del rincón los vaqueros viejos. Las minifaldas todavía dejadlas en el armario; no hay que exagerar. Ya volveremos a hablar de esto dentro de 3 semanas.

Me daba un poco de miedo salir a correr, porque ni siquiera sé calcular en qué estado físico puedo estar. Llevo meses sin correr. Desde noviembre casi no se ha podido, por las temperaturas bajo cero constantes. Con –8 o –14 grados es imposible correr. Lo intenté, pero me rendí después de unos 200 metros; además, no es saludable. Y que todo el mundo se olvide de las cintas de correr. Corramos hasta los –5 grados; con temperaturas más bajas, mejor quedémonos en casa jugando a la Xbox.

La carrera salió sorprendentemente bien, sin grandes bajones, aunque tuve uno pequeño alrededor del km 4. Un equipo de triatletas también estaba entrenando y pasaron a mi lado tan rápido que pensé que venían de frente. En cuanto a los números: empecé a correr desde el Rossmann de la plaza Jászai Mari, antiguamente Rotschild (tiendas húngaras bonitas), crucé el puente, bajé las escaleras, pasé frente al local de gyros y di la vuelta a la isla. Según Runkeeper, fueron 5,86 km, que completé en 36.50, quemando 487 calorías. Estoy convencido de que este es el resultado más triste que me ha ocurrido en los últimos meses, aunque en noviembre tuve una cita en la que me descubrí pagando la factura de internet en T-Mobile.

Quiero señalar que tuve que correr 37 minutos para quemar una doble hamburguesa con queso de Burger King. Un sándwich Whopper tiene 611 kcal, y el menú, 1071 kcal. Pero de eso ya hablaré más adelante, con más detalle y en una publicación aparte. Mañana toca gimnasio: hombros y tríceps. Mañana no puede empezar mal, ya que en vez del pan de centeno con dos lonchas de fiambre de pavo que desayuné hoy, mañana podré darme el lujo de comer cuatro!!! lonchas.

También estará bastante bien…

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