–50 kg

–50 kg

Una vez me preguntaron si le tenía miedo a la muerte, y respondí que yo más bien temía no llegar a hacer nada que me destacara de la multitud, ni siquiera por un instante.

Me da miedo abandonar este mundo sin haber aportado nada al conjunto, pero me da aún más miedo no sacar de mí lo que realmente llevo dentro, que mi existencia haya sido inútil y no haya servido para nada. El talento desperdiciado, la vida sin vivir, la ausencia total de aprovechar nuestras oportunidades, la cantidad de días perdidos que nunca volverán. Esos son los verdaderos signos de una vida fracasada, algo que se puede cambiar, pero para ello hace falta más que promesas vacías y esa visión del mundo de «mañana será otro día» que se compadece de sí misma. Antes creía que destacar entre la multitud significaba lograr algo que solo unos pocos son capaces de hacer, pero ahora me he dado cuenta de que, para crear algo realmente duradero e inspirador, no hace falta cambiar el mundo; basta con poner en orden el nuestro, para que luego nos imiten y hablen de nosotros.

Ahora se habla de una chica de 21 años en la que incluso se ha fijado Cosmopolitan, y quieren publicar un artículo sobre su pérdida de peso. Betti, con sus 50 kilos menos, dará fuerza a muchísimas mujeres, porque ha demostrado que se puede lograr y que uno puede levantarse desde cualquier situación; solo hay que quererlo con todas las fuerzas, y el sufrimiento emocional por el propio cuerpo no se trata con donuts, sino cambiando de estilo de vida, igual que tampoco sirve de nada golpear una pierna rota con barras de hierro. 50 kilos menos en menos de un año, algo que quizá nunca habría ocurrido si no existiera LifeT!lt y yo no hubiera empezado a escribir. Pueden echarme mierda y mandarme a la puta mierda, decirme que soy un capullo engreído y pagado de mí mismo, pero, sinceramente, ¿qué más me da si mi trabajo cambia así de positivamente la vida de las personas?

Empecé a escribir el blog con estas líneas hace 2 años, y lo esencial no ha cambiado desde entonces.

«La idea del blog es mostrar, a través de mi propio ejemplo, cómo se puede cambiar de estilo de vida y que cualquiera es capaz de hacerlo si de verdad quiere. Escribo sobre todos mis sentimientos, mi dolor, mi sufrimiento y mi estado físico y mental, para que también podáis seguir el proceso y quizá sacar fuerzas de él. Aunque, en realidad, da igual, porque al fin y al cabo lo hago por mí. Pero si por culpa de mi blog vives de forma más saludable aunque solo sea durante unos días, o simplemente porque has leído esta mierda hasta el final, ya he hecho más por ti que el 70 % de la gente que te rodea».

He tenido sobrepeso toda mi vida, hasta el punto de que en marzo de 2012 llegué a pesar 122 kg. Claro que probé toda clase de dietas, y mis padres siempre me decían que adelgazara. Me gritaban mucho y en casa había discusiones tremendas. Fui a un campamento para bajar de peso y me hicieron pruebas. No tenía ningún problema hormonal al que pudiera atribuirse mi sobrepeso. Quería estar guapa. No como una modelo, sino sacar lo mejor de mí misma. Quería ser la mejor versión de mí. La primera vez que encontré la página, fue como si una pequeña chispa me recorriera por dentro, como cuando das el contacto del coche y empieza a funcionar. DESPERTÉ.

¡LifeT!lt me convirtió en una persona que no sabía que llevaba dentro, algo así como una especie de Terminator. Es decir, tener un objetivo y que no te importe nada más. Sigues adelante y lo haces, sin que te importe lo que diga la gente, cómo te critique o las dificultades que encuentres por el camino. Gracias a LifeT!lt, nunca hubo un momento en el que dijera que me rendía o que ya era suficiente. Incluso cuando tocaba fondo, me ponía a leer el blog y enseguida volvía a centrarme. No había nada que pudiera disuadirme. Y eso que algunas personas me decían: «¿Para qué lo haces? ¡No tienes que hacer un drama por tener unos kilos de más!». Una vez casi llegué a creérmelo, pero no: me levanté una y otra vez, incluso cien veces, y seguí adelante.

Si no hubiera encontrado Tilt, nunca lo habría conseguido, porque al leer el pequeño texto de presentación, fue como si me cayera un rayo encima y me dije que así no podía seguir, que era imposible que yo no pudiera adelgazar. Hasta mi médico me preguntó cómo lo había conseguido, porque mis resultados siguen siendo buenos incluso después de haber perdido tanto peso, y mi madre fue tan adorable que le dijo al médico: «Pues con Lifetilt». Sabía que sería difícil, pero no me esperaba lo que me rodeó durante mi pérdida de peso y me sigue rodeando ahora. Me hacen daño. Me hacen daño personas que ni siquiera me conocen personalmente, porque no creen que algo así pueda existir de verdad. Quizá también sea una mala costumbre húngara pensar que quien es bueno en algo seguro que hizo trampa, mintió, etc., etc., pero no. Las pocas personas que estuvieron a mi lado durante todo el proceso y mi familia saben por lo que pasé, igual que quienes viven cerca de mí. Voy de compras con mi madre y no saben quién soy a su lado; me miran de arriba abajo, no me reconocen. Así que, por otra parte, no me sorprende que les parezca increíble, pero al menos podrían guardárselo para sí.

Cuando empecé, esperaba ayuda de todo el mundo, pero un día Tomi escribió esto: «Estamos solos, y solo porque haya mucha gente a nuestro alrededor con camisetas que dicen “amigos” y “familia”, seguimos estando solos. En un puto pabellón enorme, solos con nuestros problemas, y por mucho que gritemos pidiendo ayuda, si nadie más que nosotros nos oye, o no quiere oírnos, no sirve de nada. Los amigos, por muy cercanos que sean y por mucho que pondríamos la mano en el fuego por ellos, no pueden ser quienes nos saquen adelante ni quienes impulsen nuestro desarrollo personal». Ese fue el momento en que me di cuenta de que tenía que hacerlo sola. Y desde entonces sigo haciéndolo…

La dieta LifeTilt de Betti

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