9.SIESTA
El día de mierda. Después de dos días sin hacer nada, vuelve la rutina, pero ¡cuidadito!, que los días de descanso son tremendamente engañosos.
Está bien no hacer nada, pero puedes quedarte fácilmente en ese estado. Así que los dos días de descanso, o los que sean, no deberían consistir en dormir 16 horas y afrontar otra semana dura desde la más absoluta inactividad. Es hacerte una putada enorme, más o menos como hacerte una paja tres veces antes de ir a casa de tu novia. Un día de nihilismo total, perfecto, pero el segundo día ya prepárense mentalmente para la semana que viene.
Revisen las provisiones. Comida, vitaminas, agua mineral; compren todo lo que puedan necesitar o repongan las existencias. A mí se me estaba acabando la carne, como ya escribí, así que me lancé al mercado Lehel. (Cuidado con el pescadero del medio, que le encanta estafar a los clientes).
Abajo, 3 kg de filetes de pechuga de pollo; arriba, 1 kg de salmón y 1,5 kg de pez luna. Que nunca falten en casa leche, agua mineral y verduras para ensalada, tanto si estamos a dieta como si no. El día de mierda, como ya escribí. Empecé la semana nueva con muchísima motivación. Según mi agenda tenía algunos compromisos fijos, pero bueno, me daba tiempo de sobra para entrenar. Bien. Día de pecho y bíceps, ¿no? Los músculos más vistosos y también el día más duro. Llego al gimnasio sobre las cinco; el calentamiento, todo genial. Voy por el cuarto ejercicio de nueve cuando recibo una llamada preguntándome dónde coño estoy. Son las 17:41, es decir, dentro de 19 minutos tengo una reunión. JODER. Sí, estas cosas pasan a veces: me olvidé de la reunión de las 18:00. No puedo expresar lo bien que me sentó tener que dejar de entrenar e irme al parque MOM, sudado, sin ducharme y con anabolizantes en el organismo, que se supone que el entrenamiento habría hecho que mi cuerpo consumiera.
Lo que me jodió no fue llegar tarde, por lo general esas cosas no me afectan mucho. Tampoco fue lo que pensara la otra parte de mi movida, sino que se me desbarató el plan de entrenamiento. Eso sí me jodió. Porque, claro, dejé el entrenamiento de hoy a medias: justo había terminado los ejercicios de pecho, pero aún quedaban los bíceps y los abdominales. Había dos opciones: volver a entrenar sobre las 9 de la noche (ya, claro) o dejarlo todo correr e inventarme algo. Obviamente, la primera opción no era viable, porque estos entrenamientos están estructurados así: calentamiento, ejercicios de pecho que van calentando poco a poco los bíceps y, después, abdominales, cuando el cuerpo ya está «en movimiento», la sangre circula como es debido y las pulsaciones se mantienen por encima de 120-130. Es una cadena, y al dejarlo a medias, se rompió. Es como si estuvierais cocinando algo, lo dejarais a medio hacer, y luego lo terminarais tres horas más tarde. Me gustaría ver cómo queda. Por si acaso, yo tendría un cubo preparado al lado. No me quedaba otra que dejar pasar el día, y llegué a la conclusión de que tenemos ocho días, con dos días de descanso, así que este fue el primer día de descanso. Qué se le va a hacer. Mañana toca otra vez pecho y bíceps, todo desde el principio. Va a ser duro porque ya hice la parte de pecho. Ahora el pecho va a tener un ritmo más intenso.
En cuanto a la comida, cada vez se está haciendo más jodido, porque las comidas constantes, casi sin sabor y con raciones pequeñas y con muy pocos carbohidratos han hecho que no tenga nada de hambre. Es más, ni siquiera puedo terminarme las raciones, que de por sí ya son pequeñas, aunque tengo que hacerlo, joder, tengo que hacerlo. Necesito energía para entrenar, y la saco de esto. Ahora casi tengo que obligarme a comer. De verdad, ya es hora de pasar a la nueva dieta. No sé qué más decir después de todo esto. Me tomo este día como un fracaso, me ha descolocado por completo. Me siento como Armstrong en 2003. (Madre mía, qué Tour fue aquel). Se concentra, presta atención, tiene el ritmo, el compás, y entonces viene un aficionado gilipollas de la izquierda y se cae. Se desconcentra. Hay que seguir, eso es todo. Armstrong también siguió y el paleto yanqui acabó llevándose la victoria.
Así que mañana otra vez toca día A. Tengo un poco la sensación de estar en Atrapado en el tiempo, donde los días empezaban siempre de nuevo. Qué peliculón, chicos. Ideal para esas noches de «ven a ver un DVD» y, después de follarte al amor de tu vida (obviamente), y rebobinar los 10 minutos que os habíais perdido, veréis una película de puta madre.
¿Has dicho la palabra con F? ¿Judío?
[youtube-embed-wide id="CBUV9loweLc"]
