El factor Brad Pitt
Soy el puño cerrado de papá…
En Hollywood, la capital de la silicona y la cirugía plástica, nada es lo que parece. La sonrisa es falsa y todo lo que no lleva un nombre sonoro o a Benjamin Franklin carece de valor.
En California, quizá con la excepción de Las Vegas, es donde hay más putas por metro cuadrado, aunque es una afirmación atrevida, porque no sabemos qué significa ser una auténtica zorra hasta haber recorrido las universidades y escuelas superiores de Budapest. Hollywood es un lugar maravilloso, porque si eres productor, 200 chicas despampanantes llaman a tu puerta suplicando que las folles a cambio de un papel de 3 segundos. Creo que con eso ya he descrito la situación moral en la costa oeste de Estados Unidos.
Esta ciudad también tiene otra cara. Una cara por la que Los Ángeles todavía no se menciona en la misma frase que San Francisco, la ciudad por excelencia de la inmundicia y la decadencia. Una cara donde se logran verdaderos éxitos y resultados, donde el reconocimiento aún es sincero y detrás hay trabajo de verdad. No nos devuelve la sonrisa un rostro relleno de silicona e inyectado hasta la saciedad con neurotoxina, sino la cara de reconocimiento del espectador, por la que vale la pena prepararse, renunciar a cosas y morir. Un gesto de aprobación con la cabeza, un correo electrónico de apoyo, un «Me gusta» en Facebook. Porque, al fin y al cabo, por eso lo hacemos, por eso estamos aquí. Por eso escribimos blogs, por eso nacen la música y las películas. El reconocimiento sincero, la reverencia ante el trabajo invertido, el flujo de las emociones y la grandeza de crear son lo que mantiene en movimiento toda esta mierda llamada vida.
Porque la mayoría de las veces que nos encontramos con algo realmente increíble, logramos un resultado sobresaliente o somos testigos de un rendimiento superior a la media, suele haber detrás una cantidad inhumana de trabajo. La historia del cine está repleta de películas para las que algunos actores han experimentado cambios radicales, a veces rozando la locura. Basta pensar en los 28 kilos que perdió Christian Bale para la película El maquinista, o en los 30 kilos que ganó De Niro para Toro salvaje. El cambio extremo de peso de Bale resulta aún más impresionante si tenemos en cuenta que, un año y medio después de El maquinista, recuperó su peso normal y ganó 7 kilos de músculo puro para el rodaje de Batman Begins.


Todo depende de la motivación y la determinación, porque desde los 10 años sabemos —y sobre todo las chicas lo saben— que todo tiene un precio… Sea cual sea el tema en la vida, los objetivos que nos propongamos, los sueños que queramos cumplir o la posición que queramos alcanzar, siempre habrá una cantidad de dinero a partir de la cual nuestros principios se rendirán. Por cachés de 5-10 millones de dólares, uno es capaz de muchas cosas, pero ni toda la motivación del mundo basta si no va acompañada de perseverancia y entrenamientos que a veces llegan hasta el desmayo. Admitámoslo: no todo el mundo puede soportarlo mentalmente; de hecho, la mayoría no consigue hacer bien ni una sola dieta porque, sencillamente, no está a la altura como persona. Le falta carácter y voluntad, es influenciable y extremadamente inestable. Este tipo de persona es lo peor. Es fácil reconocerla por sus mantras patéticos. «Podría dejar de fumar cuando quisiera, pero no quiero». Pero a mí eso es lo que más me gusta.
Me siento bien en mi cuerpo, no quiero adelgazar. A mi pareja le gusto tal como soy.
Cada uno se inventa una vida feliz como puede, pero tarde o temprano se pegará unos batacazos tremendos. Todo tiene un precio, ¿no? Aquí van algunos ejemplos de personas que no buscaron excusas y obtuvieron resultados.






Soy el sudor frío de papá…
Brad Pitt es quizá la estrella más espectacular y brillante en este ámbito. Estoy convencido de que alguien así nace una vez cada 50 años. Este hombre tiene un estilo de la hostia y, si además se le suman el talento interpretativo, una presencia carismática y ese factor mental del que he hablado, se pueden lograr resultados y un aspecto realmente increíbles. Troya y la película de culto por excelencia, El club de la lucha, en la que Pitt estuvo espectacular tanto por su actuación como, y esto es más importante para el blog, por su aspecto físico. Echemos un vistazo entre bastidores, donde no llegan las cámaras, y veamos qué entrenamientos hicieron falta para que Pitt luciera así en estas películas.
Troya
Un año de preparación: 9 meses de entrenamiento puro, 8 meses de dieta, 3 meses y medio de dieta muy estricta y 2 semanas de muerte con 800 calorías al día mientras rodaban las escenas sin camiseta. Lo de los glúteos no había manera de conseguirlo, así que en la película tuvieron que recurrir a un doble. El contrato tenía una cláusula interesante, porque Brad no estaba dispuesto a renunciar al McFlurry de Smarties de McDonald’s y pidió que organizaran su programa de manera que pudiera comerse uno cada 2 semanas. Como aquí trabajó todo un equipo con profesionales, es prácticamente imposible lograr este resultado con un estilo de vida normal, sobre todo porque a nuestro Brad también lo ayudaron los esteroides, pero aun así se puede intentar seguir su método.

Soy la envidia rabiosa de papá…
No nos hagamos ilusiones: no se pueden conseguir resultados así comiendo 300 gramos de pechuga de pollo al día. Con ciclos anabólicos se pueden conseguir buenos resultados, y con esteroides, cualquier cosa. Sin embargo, desaconsejaría a todo el mundo el uso de esteroides y la toma de otras porquerías de composición química distinta. Hay muchísimos productos falsificados en el mercado, pero si aun así decides tomar algún estimulante, que sean, como máximo, pero de verdad como máximo, sustancias anabólicas. Durante su preparación, Pitt siguió un ciclo de esteroides de 16 semanas, además de la dieta y los entrenamientos.

La dieta es lo que menos varía cuando hablamos de moldear los músculos. En otras palabras, existen alimentos básicos más allá de los cuales no se puede reinventar la rueda. Carnes magras, filetes de pechuga de pollo y pavo, requesón bajo en grasa, huevos, verduras, plátano, copos de avena, eliminar por completo el azúcar y dejar las bebidas azucaradas. En este caso, Brad también tomaba dos tipos de proteínas, de suero y de caseína, además de vitaminas y otros oligoelementos y ácidos grasos, por supuesto. Para acompañar los entrenamientos intensos y, sobre todo, los entrenamientos de moldeado con grandes volúmenes musculares, es imprescindible, incluso obligatorio, comer pasta para garantizar las reservas de energía del organismo y recurrir a barritas de proteínas con alto contenido energético antes de entrenar.

El entrenamiento. No habría que exigir demasiado de este plan de entrenamiento a nadie que haya empezado a entrenar con pesas hace poco. Ni siquiera a quienes llevan ya 1-2 años haciéndolo. Un entrenamiento con tantas series y ejercicios compuestos tan exigentes requiere cierta experiencia. No me preocupa que no haya algún gilipollas que se lance a hacer este entrenamiento. Claro, que cada cual haga lo que le dé la gana, pero luego que no se sorprenda si no puede meter tercera en su Lada 1500 tuneado en casa porque se le han desgarrado los músculos y destrozado las articulaciones. Lo repito una vez más. Profesionales supervisaron cada uno de los movimientos de Pitt. Estuvieron presentes durante todos sus entrenamientos y vigilaron su técnica y la correcta ejecución de los ejercicios. Médicos diseñaron sus ciclos de esteroides y revisaron su estado de salud cada semana para comprobar si su organismo respondía adecuadamente. A todos los imbéciles que están pensando en conseguir los esteroides que se mencionan aquí, inyectárselos ellos mismos, entrenar siguiendo el plan que aparece a continuación y lucir como Pitt en Troya para el verano, les diría que no lo van a conseguir y que, en el mejor de los casos, solo tendrán que extirparles el hígado. Porque este ciclo de esteroides está ajustado a la constitución física, el metabolismo y casi las células de Pitt. Ah, y sesiones de cardio de al menos 25 minutos, todas las que quieras. Pero, si es posible, incluso más.

Soy la bilis hirviente de papá…
El club de la lucha
Espero que no haya que presentarle esta película a nadie; quien no la conozca, que se vaya al carajo de una vez. La película es un referente y una de las críticas sociales mejor logradas, el espejo más brillante que se ha puesto ante la sociedad de consumo. Se podrían citar durante horas las enormes frases que se dicen en la película, que quizá hicieron reflexionar incluso a ese sector al que la película más rechaza y al que, a la vez, se dirige. Ese sector que pide un crédito de Provident para comprar un microondas de 23.000 florines.
Elegí del catálogo la vajilla que mejor se ajustaba a mi personalidad.
Es increíble que hoy en día ya no haya ninguna posibilidad de que se estrenen películas como esta, ni siquiera parecidas. ¿Habrá alguna relación entre la aparición de internet y el catastrófico deterioro de las películas y de la música, y la proliferación masiva de producciones infumables? Ni una película independiente a la altura de Pulp Fiction, pero en su lugar tenemos Avatar, y mejor ni pensar en lo que pasa en la música, porque si Justin Bieber y los demás mocosos pueden ser relevantes, ese mundo ya se merece que lo incineren y que meen sobre sus cenizas.
Pitt en esta película redujo su porcentaje de grasa corporal al 6,5-8%. Fue algo de locos y requirió entrenamientos tan duros y una dieta tan estricta que no os lo podéis imaginar. Por debajo del 6% ya es poco saludable, pues ese es el porcentaje mínimo de grasa que el cuerpo necesita para mantener un equilibrio hormonal normal. La dieta era más o menos igual que la que se describe en Troya, con la diferencia de que para esta película siguió una dieta casi sin carbohidratos. Nada de pasta, y durante las últimas semanas de preparación también estaban prohibidos el pan integral y los copos de avena. Cinco comidas al día, y el énfasis, por supuesto, estaba en una alimentación rica en proteínas y fibra. Y eso es todo sobre la comida.
Soy el corazón solitario de papá…
Como aquí no hacía falta desarrollar músculos extra, sino «simplemente» definirlos a lo bestia, el ciclo de esteroides y anabólicos también era distinto. No encontré información precisa, pero sí que la base del ciclo eran la Oxandrolone y el Acaid.

Obviamente, estos no son los entrenamientos completos, sino los que se filtraron desde los estudios, o quizá los entrenadores pensaron que esto era lo que podían compartir con el público. La preparación era bastante más compleja que eso. Entrenamientos con balones medicinales, ejercicios de resistencia con cargas desarrollados científicamente para atletas de élite, programas de habilidad y de fitness de acción, métodos de entrenamiento de los que quizá ni siquiera hemos oído hablar. No lo mencioné, pero no podemos pasar por alto los procesos de recuperación. La sobrecarga muscular se trata con distintos masajes, estiramientos, sauna, diferentes terapias, chorros de agua y qué sé yo cuántas cosas más; la renovación del organismo y, dentro de él, de las células y los músculos se garantiza mediante el aporte de vitaminas, minerales y oligoelementos.

Estas personas de las que hablamos se diferencian de nosotros, la gente corriente (qué jodido queda escribirlo así), en que se atrevieron a soñar a lo grande y tuvieron la fuerza y la perseverancia para llegar adonde están ahora. No es casualidad, porque una cosa es que haya que nacer en el país adecuado para alcanzar éxitos realmente importantes; bien lo saben Kolin, HS7, Ákos y tantos niños húngaros con talento a quienes en el extranjero les importó una mierda su talento y su valor artístico. Sencillamente, porque nuestra lengua tiene treinta veces más formas de mandar a alguien a tomar por culo que la palabra fuck.
¿Pero qué será de nosotros? La televisión nos hizo creer que un buen día seríamos millonarios, estrellas de cine y estrellas de rock. Pero no lo seremos, y poco a poco nos vamos dando cuenta, y nos cabreamos muchísimo, pero muchísimo. Hay quien empieza a beber y hay quien se refugia en la comida. Hay quien engaña a su mujer con una putita insignificante solo para sentirse hombre, y hay quien se refugia en la delincuencia. Habrá quien se mienta tan bien a sí mismo sobre lo feliz que es que ni siquiera se dará cuenta de que, al acabar su insignificante vida, nadie lo echará de menos, mientras que otros se refugian en la religión, el trabajo o una relación inexistente. Yo me refugié en los entrenamientos, en este blog y en el estilo de vida que los acompaña. Si tomé una buena decisión, el tiempo lo dirá, pero tampoco es eso lo importante.

Pitt, Bale, los actores de 300, los mariconcitos de Crepúsculo y todos esos personajes ante los que los adolescentes se arrodillarían entre lágrimas, bueno, por muy reales que sean y por mucho trabajo que haya detrás, en realidad no existen. Durante unos minutos, quizá unos días, de verdad tienen ese aspecto, pero a largo plazo no se pueden mantener esos resultados. Lo que vemos es bonito y está muy bien, pero no es más que una ilusión. Empecé esta serie sobre la preparación de los actores por una sola razón: para que veáis cuánto consiguen prácticamente solo y exclusivamente porque pertenecen a ese 3 % que está de puta madre. Y esto va mucho más allá del aspecto físico, de unos músculos bien definidos y un perfil apuesto. Es mucho, muchísimo más que eso. Es el estilo de vida, la fortaleza mental, la entereza, el esfuerzo que forja el carácter y la superación personal que producen ese aspecto. De eso estoy hablando. Eso es lo que eleva a las personas hasta donde están aquellos sobre quienes escribo ahora y a quienes a veces admiráis en vuestro día a día. Vosotros también tenéis esas posibilidades, y no hace falta nada más que decisión, perseverancia y seguir adelante. Que os importe una mierda todo, no permitáis que os hagan retroceder, reíos en la cara del dolor y del cansancio, apartad a quienes solo os ponen trabas en la vida, porque solo así se consigue algo, y no os rindáis jamás, jamás.
Soy la puta vida de mierda de papá…
No basta con leer este blog. Es más, si después de leer la quinta entrada ni siquiera se os ha pasado por la cabeza «de verdad, ya tendría que ir a entrenar de una puta vez», entonces sí que tenéis un problema muy grave. Porque no basta con desear tener un buen cuerpo y soñar con todas las ventajas que puede darte un cuerpo bien formado. Decisión y acción. Todo lo demás son excusas baratas y lamentables pataletas dentro del cuerpo lamentable de un don nadie. Puedes buscar modelos a seguir y admirar siempre a alguien, pero por mucho que le des «Me gusta» en Facebook al capullo al que idolatras, eso no hará que te conviertas en él ni que estés ni de lejos a su altura. Pero ¿y si, por una vez en la vida, fueras tú el modelo a seguir de alguien?
