La lista de la vida
Según Darwin, la evolución es la fuerza más poderosa y todos los seres humanos están subordinados a ella; deben servirla, pues ese es el verdadero sentido de la vida: el progreso.
El progreso y las personas capaces de hacerlo posible, impulsando así el carro de la humanidad y avanzando para alcanzar un nivel superior. Por supuesto, no todo el mundo puede cumplir esta misión y, por desgracia, hoy estamos ya hasta las rodillas entre desechos genéticos o intelectuales que se interponen en el camino del progreso, no son aptos o, sencillamente, carecen de capacidades que cumplan siquiera con las exigencias más básicas de la evolución.
Todos somos un sello con tinta en nuestro interior, y de nosotros depende qué huella dejaremos con nuestros actos y nuestro trabajo, que las generaciones futuras interpretarán y sobre la que podrán construir las generaciones venideras. Ahora somos los nuevos, ahora interpretamos las huellas de nuestro pasado, porque necesitamos una guía, un poder superior, modelos que seguir, líderes que nosotros mismos elegimos.
La huella, en este caso, es una lista que estamos escribiendo ahora mismo y que nos dejaron las personas que lograron algo perdurable en sus vidas, gracias a lo cual su nombre sobrevivió a su muerte. Genios de época, artistas, mentes creativas, personas que pensaban de otra manera, auténticos individuos que siempre hacían todo de forma distinta a los demás, pero que coincidían en una cosa: existe una lista cuyos puntos todos deben recorrer si de verdad quieren lograr algo en la vida. Sin embargo, esta lista no vale nada por sí sola; nadie se ha convertido en alguien por leerla una vez, ni siquiera en alguien muy normal, igual que nadie ha adelgazado por leer una dieta. Hay que vivir esta lista y entonces quizá, solo quizá, podamos hacer algo grandioso, si tenemos la fuerza, la capacidad, si creemos en nosotros mismos, si tenemos orgullo y el deseo de crear. Esta lista es una base a la que añadí mis propias ideas, basándome en mi experiencia.
LA LISTA
1. Haz una lista de tus planes, pero escribe solo los hitos que de verdad importan. No hacen falta tus planes de mierda de poca monta, como viajar a algún sitio, comprarte esos zapatos, esperar un ascenso o beber vino tinto al atardecer. Eso no importa, a nadie le importa un carajo, y mucho menos a la vida. Tampoco debería importarte si ahora ganas 140 o 180 mil. Con 180 no serás más feliz, pero con 350 tampoco. Lo que importa no es el dinero que llevas en el bolsillo, sino tener dinero en el bolsillo y ser dueño de tu propio destino. No hacen falta objetivos mezquinos ni acumular cosas que se pueden comprar con dinero, porque solo puedes conseguir todo lo que se puede comprar si luchas por valores intangibles. Nadie tiene la culpa de nacer pobre. Pero sí de morir pobre.
2. Da igual lo que hayas conseguido o hasta dónde hayas llegado. Nunca puedes echarte a descansar. Puedes sentirte orgulloso, pero nunca satisfecho. Tu presente solo puede ser parte de un proceso, nada más; tus éxitos del momento solo pueden ser etapas insignificantes en comparación con el conjunto, y nunca el objetivo final. Ahora podría decirte que siempre tengas un plan B, pero el plan B no es más que renunciar al plan A, y eso nunca puede ser una alternativa. No hay plan B, no necesitas un burro, no hay alternativa, solo eso que de verdad amas y en lo que quieres realizarte. El plan B es aceptar tu fracaso. Mejor muere en la cima de la montaña que detenerte a mitad de camino y dar media vuelta.
3. Piensa de otra manera, eso es lo más importante. Nunca sigas las tendencias ni quieras copiar nada ni a nadie exactamente. Transfórmalo, adáptalo a tu manera, ponle tu personalidad, añádele algo extra que solo tú puedas aportar, y así será tuyo. Piensa de otra manera, reflexiona siempre sobre lo que estás haciendo y cómo mejorarlo. Si se te ocurre una buena idea, escríbela, porque la olvidarás, y una vez que la hayas escrito, hazla realidad cueste lo que cueste.
4. Aunque tu cuerpo no sea libre en su realidad material, que tus pensamientos siempre lo sean. No rechaces nada y deja que tu espíritu vuele libremente. Deja volar tu imaginación y atrévete a defender aquello en lo que crees, pero nunca lo defiendas sin principios. Atrévete a arriesgarte por escrito, no tengas miedo de decir cualquier cosa con palabras, sé fiel a ti mismo y a lo que representas. No seas un capullo aburrido, no intentes complacer a todo el mundo: que sean ellos quienes te complazcan a ti. Sé libre.
5. Ábrete a otro mundo. Lo que tienes ahora está bien, ya lo hemos visto, llevas un tiempo estancado en esto. La gente que te rodea, el trabajo al que vas todos los días, los lugares que te gustan, pero aquí habría algunas alternativas más, algunas culturas diferentes que deberías conocer, aunque solo sea para tener puntos de comparación. Ah, ¿que no tienes dinero para eso…? ¿Ya entiendes a qué me refería cuando escribí que vivir como dueño de tu propia vida es ser libre? Tienes que llegar a tierras lejanas, porque a menudo la verdad también cambia con la distancia.
6. Nunca escuches a tus detractores. ¿Cuántas veces has oído esas voces que te dicen que no puedes hacerlo, que tus ideas son poco realistas, que fracasarás porque nadie lo ha conseguido todavía, y por qué ibas a conseguirlo tú? Pero que eso no te importe. Hazlo, joder, pero hazlo de forma que seas el mejor, que seas el primero. Nadie recuerda nunca al segundo; a nadie le interesan los derrotados. Nunca serás el primero si solo aspiras a subirte al podio, y nunca podrás ser el mejor si no estás dispuesto a avanzar derribando muros. No prestes atención a quienes dicen que algo no se puede hacer o no es posible. Aleja los pensamientos negativos y no te obsesiones con gilipolleces. No te estreses por lo que no puedes cambiar. Tienes que eliminar toda negatividad, o te consumirá en vida. El mundo se construyó únicamente con pensamientos positivos y creativos. El odio solo destruye; las personas negativas destruyen. Que vivan entre escombros y que se peguen un tiro en la cabeza, si quieren.
7. Tómate un descanso. No se pueden construir grandes cosas sin parar. Si creas algo grande, despertará emociones extremadamente intensas en ti y en los demás, algo que no se puede soportar constantemente. Rómpete, si hace falta, mil veces; desmorónate por completo cientos de veces, para después poder construir en pleno vuelo, con una energía arrolladora. En esos momentos, ten la fuerza suficiente para arrollar a cualquiera que intente interponerse en tu camino. Eso no se consigue funcionando a medio gas y trabajando siempre de manera monótona. No lograrás grandes cosas si tus acciones no despiertan emociones, sobre todo en ti. Solo el corazón lo impulsa todo; la energía arrolladora aporta el ímpetu y el contenido verdadero.
8. Libérate, aspira siempre a la independencia. Si has reconocido en ti la capacidad de crear cualquier cosa en la que seas bueno, aléjate de todo el mundo. Si eres lo bastante bueno, podrás valerte por ti mismo; no necesitas a nadie. Obviamente, este es el camino más difícil, pero esta lista no trata de don nadies que se revuelcan en la mierda.
9. Aprende de quienes ya han conseguido algo. Escúchalos y préstales atención.
10. Encuentra a tu pareja, a esa persona especial. La vida no funcionará si estás solo, o, si lo hace, tampoco valdrá la pena seguir adelante. Necesitas una compañera. Esa parte de tu vida que no tiene que ver con el trabajo, alguien que te complemente. No estás construyendo para ti, sino creando las condiciones para que tus descendientes puedan llegar más lejos que tú.

11. No tengas miedo al fracaso. Todo lo que he emprendido en la vida siempre parecía destinado al fracaso, como si no fuera a salir bien, y mis detractores querían verme fracasar. No siempre puedes ganar, tienes que aceptarlo, pero no tengas miedo de tomar decisiones y actuar. No puedes dejarte intimidar por el miedo o el fracaso, porque, de lo contrario, nunca lo darás todo ni conseguirás nada. Si lo das todo porque crees en ti y en tus objetivos, y sabes que es lo mejor que puedes hacer, el éxito llegará. Así que nunca temas al fracaso, porque gracias a él puedes valorar de verdad tus éxitos.
12. No te rindas. Pero lo harás. No nos engañemos: te rendirás. La única pregunta es si volverás a intentarlo o simplemente agradecerás la oportunidad y aceptarás que eso es todo lo que tienes dentro. A muchos les pasa, no hay ningún problema con eso, pero al menos deja de engañarte de ahora en adelante. Acepta que no eres especial, que no tienes nada extraordinario, nada que te distinga de los demás.
13. Todo es relativo, lo sé bien. Siempre encontramos a alguien más inútil que nosotros y, al observarlo, podemos sentir que somos mejores o que tenemos más éxito. Pero eso no es la sensación de victoria, sino el triunfo de nuestro fracaso. Si no te comparas con las personas exitosas ni intentas alcanzar su nivel y más adelante superar a quienes ya han logrado más que tú, nunca conseguirás nada. Para eso sirven los modelos a seguir, no los ejemplos disuasorios: para que sepas que todavía no has llegado a ninguna parte.
14. Arriésgate. Sin eso, no funcionará. Si no quieres perder, si apuestas por la seguridad, si solo proteges ese poco que tienes, no tendrás más de lo que ya tienes y, lo que es aún más triste, tarde o temprano también lo perderás. No tienes que temer perderlo todo, porque comparado con lo que podrías tener o alcanzar, ahora mismo no tienes nada de todos modos. Supongamos que antes ganabas 100 mil forintos. Ahora ganas 200 mil. Comparado con eso, ¿cuánto valoras ahora los 100 mil? ¿Y cuánto los valorabas cuando ganabas esa cantidad? ¿Cuánto valen ahora los 200 mil y cuánto significarán para ti dentro de unos años, cuando ya ganes 500 mil? Para algunos, 100 mil forintos son una salvación, pero lo que para otra persona no vale una mierda no puede ser suficiente para ti. Arriésgate, no tienes nada que perder.
15. Rompe las reglas. No las leyes, sino las reglas, y derriba los límites. Es imposible ser original o seguir tu propio camino si vives respetando las reglas y portándote bien. Tienes que salirte de los márgenes y pensar de otra manera; de lo contrario, no destacarás entre la multitud, no lograrás nada excepcional, solo lo que cualquiera puede lograr. ¿Qué sentido tiene vivir en este mundo si lo único que quieres es ser como los demás y evitar los problemas y los conflictos? La única manera de llegar a lograr algo es derribar nuestros límites y traspasar nuestras fronteras.
16. No lo fuerces. Hay cosas que no van a funcionar. Ni aunque te mates, fracases mil veces y después te levantes otras mil. Hay una gran diferencia entre luchar y ser un idiota. Hay muchas cosas que no van a salir bien. Pero no porque no seas capaz, sino porque simplemente hay que abordarlas de otra manera o aún no estás listo para hacerlas. Evalúa la situación, mira qué tienes que hacer para conseguirlo e inténtalo de nuevo.
17. No sigas el camino trillado, porque puede que ahora mismo no haya ningún camino que te lleve a alcanzar tus metas y sueños. Esos caminos están bordeados por muros que la sociedad y las normas han levantado a nuestro alrededor. Si no hay un camino adecuado para ti, pues derriba los muros de una puta vez y ábrete uno. Claro que no le gustará a nadie y te darán la lata por los escombros, pero tú sigue adelante si es lo que necesitas, y de repente te darás cuenta de que te siguen.
18. Que te importen una mierda las convenciones sociales. No te preocupes por lo que digan de ti ni por lo que consideren correcto. Pásatelo bien. Sé quien eres; así no malgastarás energía intentando parecer alguien que no eres. Nadie puede decirte cómo vivir, pero si jodes tu vida, no te sorprendas si te recuerdan tus errores todos los días. Haz lo que quieras, como quieras y cuando quieras, pero para eso tienes que ser independiente y cumplir. Tienes que demostrar lo que vales para poder hacer lo que quieras después. Necesitas una base sólida, un respaldo que legitime tus ideas, por extremas que sean.
Y por último.
19. Recuerda siempre de dónde vienes. Por mucho que logres en la vida, nunca olvides quiénes estuvieron a tu lado cuando aún no eras nadie. Son tus amigos, ante quienes debes seguir siendo quien eras y con quienes siempre puedes contar. Necesitas una parte de tu vida que no tenga que ver con el trabajo. Si tienes éxito, es porque de algún modo lo has conseguido, porque has llegado hasta ahí. El camino hasta llegar a ese punto muestra exactamente quiénes se quedaron a tu lado y quiénes no pudieron soportar tu crecimiento. La vida es una criba constante, pero debes saber, y sabrás, con quién puedes contar. Valóralos, porque no sirve de nada haberlo conseguido todo si no tienes con quién compartirlo y no están a tu lado esas personas que te quieren por quien eres, no por lo que has conseguido.
