Proyecto entre bastidores

BackstageProject

 

Grabamos las partes 2, 3 y 4 de A SummerProject en 3 días: rodamos la escena del mercado y la del gimnasio en Budapest y, después de 9 horas de rodaje, nos fuimos al lago Balatón.  Pero no a Siófok, sino a Vonyarcvashegy, junto a Keszthely, donde Cristo perdió la alpargata: 250 km. + 3 km hasta Szentgyörgyhegy  , donde nos alojábamos. Al día siguiente grabamos la parte 3, en la que nos burlamos a gusto de los paletos de Budapest y de los paletos del campo con el «¿tenéis agua caliente?». El tercer día grabamos la parte 4, centrada en el wakeboard y el entrenamiento al aire libre.  Por supuesto, ese no era el plan original, pero nuestro ingeniero de sonido la cagó por completo con el audio de 2 días enteros de rodaje, así que tuvimos que volver a grabarlo todo a toda prisa.  Por eso hubo retrasos, por eso pasaron casi 2 semanas entre la primera y la segunda parte y, si la segunda parte quedó de mierda en cuanto al tono, también fue porque estábamos hasta los huevos de tener que volver a grabarlo todo. En 3 días rodamos 20 horas, de las que salieron 7-7,5 horas de material. De esas 7 horas salen 2 vídeos de 5 minutos. No me preguntéis, ya lo sé yo también, porque por mucho que le diga a Ádi: «Joder, 5 minutos solo dan para que no haya nada, pero es imposible llenar los episodios de contenido informativo en tan poco tiempo, porque es ridículo que rodemos 5 horas en el mercado de Fővám y luego en el episodio aparezcan minuto y medio sobre los quesos y el pan de centeno, cuando grabamos de todo. Jamón, carne, pescado, leche, nos plantamos en un puesto de verduras tan grande que casi nos caía encima la fruta, grabamos material sobre el alcohol, las bebidas azucaradas, los productos lácteos, de verdad, sobre todo, y al final sale un vídeo de 5 minutos así. ¿Qué sentido tiene? Entonces Ádi suelta: “La gente no ve vídeos de más de 5 minutos en YouTube”. No me lo puedo creer. ¿Cómo que no los van a ver? ¡Dejad de cortar las escenas que cambiarían por completo el programa! Como cuando le doy una patada al puto palomo en la entrada del mercado porque no paran de volarme a la cara, o cuando decimos unas barbaridades monumentales. Los programas que se crean y se presentan en internet se comparten por tres motivos: son creativos, divertidos o provocan una reacción. Si este programa no es capaz de eso, podemos volver a hacer el idiota en el ballet.  LifeT!lt tampoco se hizo popular porque escriba «requesón, verdura, sal a correr», sino porque les restriego por la cara su propia grasa a los gordos sin autocrítica y los dejo que se ahoguen, a ver si así entran en razón.  Así quizá les entre en la cabeza que lo que se hacen a sí mismos es como meter la cabeza en la cocina de gas y abrir la llave del gas. En cualquier caso, el resultado será el mismo; solo que, sin gas, el sufrimiento durará un poco más, como final de una vida sin autoestima, llena de sufrimiento, complejos, barreras y estrechez de miras...

 

Hay que llegar a la gente, y eso no se consigue con contenido que haga que, mientras veo SummerProject, sienta que estoy viendo Szomszédok en el barrio de viviendas de Gazdagrét. También se lo dije a Ádi: una cosa es que tengas una idea sobre SummerPorject, pero créeme, no sirve de una mierda. Ádi quiere copiar tal cual la serie Hills y trasladarla a la realidad húngara. No lo conseguirá, porque aquí hace falta otra cosa, es otra cultura. Los umbrales son distintos y todo el proceso de viabilidad es diferente. Déjame el marketing y la dirección de los episodios, aumenta la duración del programa a 10-12 minutos y te garantizo que tendrás episodios virales que verán miles de personas, simplemente porque les darán a «Me gusta» y los compartirán por Twitter y Facebook.  Ádi fue capaz de decir que, bueno, tiene que ser informativo y los patrocinadores... ¡ME IMPORTAN UNA MIERDA LOS PATROCINADORES! No me jodas, no tenemos que andar cagados por lo que opinen los responsables de marketing corporativo de UPC y Nike. No estamos en una recepción de empresa, donde no sabes a quién te toca lamerle el culo y por eso haces la pelota a todo el mundo. Hacemos un programa de entretenimiento y divertimos a la gente, pero si Ádi quiere tirar unos cuantos millones por la ventana, mejor vayamos a jugar a la ruleta con apuestas de 100 créditos.

 

El problema es que aquí me pasa lo mismo que siempre en la vida. Simplemente, el programa, Ádi y los participantes no están preparados para el estilo que soy capaz de desplegar. Por eso llamo la atención entre los setenta concursantes que quedan de VV5, por mi comportamiento extremo, y por eso ya ha habido más de un momento durante el rodaje en que Peti quiso abandonar porque conseguimos grabar cosas tan bestias que uno de los cámaras acabó cayéndose literalmente al estanque de peces vivos del mercado de la risa, pero aquello ya fue demasiado para nuestro Peti. Con el grito de «Yo quiero seguir viviendo después de esto, en casa me conocen y quiero poder volver a presentarme ante los demás».  La verdad es que estoy hasta los cojones de un montón de cosas relacionadas con SummerProject.  Sobre todo porque se podría sacar mucho más de esto que estar jodiendo en bloques de 5 minutos con información a medias o a cuartos y grabar planos de recurso para los patrocinadores. A cambio de unos cientos de miles de florines en apoyos, el programa se entrega al aburrimiento y la mediocridad para luego, con la clasificación de mayores de 12 años, follarnos de una forma compatible con la UE con el pájaro gris de la normalidad.  Cualquiera puede hacer un programa corriente; basta con poner uno de los 81 canales de televisión por cable entre los 86 que hay. Ninguno se nos queda grabado, y no solo porque haya mucha  oferta, sino porque ya nadie tiene interés en esa mierda regulada y seguidora de tendencias que se ve por todas partes. Hagamos un programa en el que les cantemos las cuarenta a la puta Nestlé, a Chio y a Pepsi, y digamos que sus productos destrozan a millones de personas por toda esa mierda azucarada y grasienta que venden. Y, por si fuera poco, meterse en las escuelas y en la cabeza de los niños con los anuncios más rastreros es lo más asqueroso que hay desde la absolución de Gábor Printz y el bombardeo de Hiroshima.

Claro que también se puede hacer un programa uniforme para masas sin rostro y sin ningún tipo de carácter. Estos 10 episodios se emitirán, y yo cobraré mi dinero de todas formas. El único problema es que ya tengo en mi vida una actividad inútil y sin sentido. Es roja, es una mierda y tiene mala  cobertura; se llama Vodafone. 


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