Petra 30 días después...


Día 30: 58,95 kg Día 0: 64,70 kg


49 km corriendo, 10 entrenamientos con pesas, un montón de lágrimas - 5,75 kg y partes del cuerpo una media de 6,16 cm más delgadas en 30 días.
Hace poco más de dos semanas terminé el resumen de Petra diciendo que, debido a su bajón profundo, que parecía imposible de superar y llevaba varios días, había muchas posibilidades de que abandonara el programa. Durante esos días hablé mucho con Petra para saber qué le pasaba, cuál era el problema, pero siempre eludía el tema diciendo que nunca podía contarle a nadie sus problemas realmente profundos y serios, ni siquiera a sus padres, porque simplemente era incapaz de hablar de ellos. Llevo jugando al póquer desde 2005 y, aunque no haya logrado grandes éxitos a lo largo de los años, sí me ha enseñado una cosa. He aprendido a la perfección a leer a las personas y sus reacciones, y me he fijado en cómo hay que responder a ciertos comportamientos para darle la vuelta a lo que tu oponente intenta hacer contigo. En el caso de Petra, después de tres días sin ser capaz de decirme qué le pasaba, aunque veía que le sentaba muy bien que me preocupara por ella, que me interesara por sus problemas o que intentara ayudarla, pasé de un estilo comprensivo y empático a una actitud fría e insensible (si me lo cuentas, te escucho; si no, a partir de ahora me importa un carajo qué te pasa y no me interesan tus problemas). Y, como siempre, esta vez también dio resultado: después de una semana de darle vueltas, Petra me contó qué le pasaba …

Como se trataba de un problema de mujeres, nos movíamos por un espectro emocional muy amplio; es decir, estaba preparado para todo, desde problemas reales y serios, capaces de conmover a cualquiera, hasta preocupaciones totalmente insignificantes y exasperantemente vacías, de verdad, cualquier cosa, incluso problemas del tipo «la dieta me ha dejado el pelo sin brillo». Por supuesto, esta vez tampoco me decepcionó. Petra simplemente se saturó con el programa; hay mucha presión en el trabajo, no paran de darle la lata, quiere rendir en todos los ámbitos de la vida y demostrar(se) algo a sí misma y a todos los que la siguen en el blog o en su vida privada. Admitámoslo, es mucha presión; a veces incluso a mí me ha aplastado el peso del blog, y ese peso puede quebrar a una persona. Petra es fuerte, o al menos quiere aparentarlo; intenta reprimir esos sentimientos, pero a veces salen a flote y todo acaba en una enorme rabieta de autocompasión que dura días. Pero hay algo más. Aunque estoy convencido de que las mujeres son más perseverantes en muchos aspectos de la vida y se mantienen más firmes que los hombres ante sus vaivenes, hasta la mujer más fuerte puede derrumbarse en cualquier momento si empieza a sentirse atraída emocionalmente por un chico. Y es que en el horizonte de Petra empieza a asomar algo; yo solo puedo apoyarla, pero este paso también conlleva varios factores que no solo podrían afectar negativamente al programa, sino que, si las cosas salen así, incluso podrían ponerle fin. Le deseo mucha suerte a Petra con este proyecto, y al chico le diría, si es que lee el blog, que intente no ser un puto maricón y joderlo todo.
Sobre la crisis de autoestima de las mujeres podríamos hablar durante generaciones sin llegar a abordar el problema con la profundidad necesaria, porque cualquiera que haya tratado con una mujer sabe exactamente de qué hablo. Pero los dramas de los complejos cotidianos (¿crees que estoy gorda?) no se pueden comparar ni de lejos con lo que me toca vivir cuando sale el tema de hacer las fotos de resumen semanal o le pido a Petra que se suba ya a esa báscula de mierda y se mida las caderas. En serio, habría que ver el espectáculo, porque entonces sale todo lo que lleva dentro y le provoca un ataque de quejas y rabietas que en un psiquiátrico simplemente dirían: «Preparen la sala de examen número 4…». En esos momentos despliega todo su repertorio, desde «todavía tengo el culo muy grande» hasta «la gente no puede verme en este estado, pospongamos la sesión de fotos», pasando por los previsibles ataques de llanto. Y yo me quedo sentado, espero a que termine y solo le digo, con la cinta métrica en la mano y sin inmutarme: «Cuando hayas terminado, ven». Los resultados los podéis ver arriba y, cuando Petra también mira las fotos y las diferencias en centímetros, claro que se pone contentísima y feliz; pero hay pocas cosas tan seguras en la vida como que dentro de 15 días volveremos a repetir este circo.

Quedan 40 días del programa de Petra, es decir, pronto habremos llegado a la mitad. Al principio nos fijamos dos objetivos: el primero y más importante, que Petra perdiera 10 kilos; el otro, darle forma a los glúteos, los muslos y los brazos, y definir la curva de sus caderas. Es un trabajito de escultura de lo más guay, y ya hemos superado la mitad de los 10 kilos que nos propusimos perder, antes incluso de llegar a la mitad del programa, lo que significa que tenemos 40 días para quitarnos de encima los poco más de 4 kilos que quedan, algo que, en mi opinión, no será un problema. Ahora empieza la parte de darle forma, así que he modificado un poco el plan de entrenamiento de Petra y nos centraremos en ejercicios para moldear los glúteos y los muslos. En adelante, los entrenamientos de hombros también tendrán un poco más de importancia, algo que Petra no quiere, pero que considero necesario por motivos estéticos. Y, de todos modos, como aquí la chica no pinta nada, tampoco tiene mucho que decir.
En cuanto a los últimos 15 días, hubo algunos problemas con los entrenamientos durante los últimos días, ya que una chica a la que Petra calificó de «zorra asquerosa y taimada» le dio una patada en el muslo durante un partido de baloncesto, y tuvo que saltarse los entrenamientos durante unos días. A pesar de eso, Petra corrió 20 km en las últimas 2 semanas, hizo 4 sesiones de pesas, montó en bici 30 km y también nadó un poco, pero por desgracia no sé cuánto, porque cuando le pregunté cuánto había nadado, tuve este diálogo:
Bence: ¿Cuánto nadabas?
Petra: 2 horas, pero descansaba cada media hora.
Bence: No era eso lo que preguntaba, sino cuánto medía la piscina.
Petra: 4 carriles
Ya no tenía más preguntas…
