Rehabilitación
No digo que nunca, pero seguro que no me habría ocupado de la rehabilitación en los próximos 2-3 años; más concretamente, de los procesos de recuperación tras una lesión. Sin embargo, la vida ha querido que no me quede otra opción que abordar el tema.
Me he fracturado el hombro y, como hacer ejercicio con regularidad es una parte importante de mi vida, no me imagino la vida sin hacer deporte y LifeTILT tampoco puede existir sin él, en un futuro próximo dedicaré todos mis conocimientos y mi energía a encontrar el mejor tratamiento posible para recuperarme. Como con todo, vosotros también os beneficiaréis de esto, porque, si echamos un vistazo a los sitios de estilo de vida más populares de aquí, veremos que dedican muy poco espacio a la rehabilitación tras una lesión, o no hablan de ella en absoluto. Pero, en serio, ¿habéis encontrado alguna vez en alguno de esos sitios una publicación que dé consejos útiles sobre la recuperación? Porque yo, ni de coña. Y, la verdad, tampoco entiendo por qué. No paran de publicar frases motivadoras y recetas, las mismas reglas básicas escritas por milésima vez, pero la rehabilitación no aparece por ninguna parte.
Tampoco digo que sea por decisión propia, pero, si la vida ha querido que no tenga otra opción, durante las próximas semanas o meses concentraré los recursos intelectuales de LifeTILT en la rehabilitación; es decir, escribiré sobre esto. Pero ¿qué significa eso en realidad?
La cosa será muy sencilla.
Si todo sale bien, el lunes de la semana que viene iré a mi último control y, si el hueso no se ha desplazado, podré empezar la rehabilitación.
Si de verdad quisiera fastidiarme, iría a un fisioterapeuta de un hospital público. Que no se me malinterprete. Estoy completamente seguro de que en los hospitales públicos también trabajan excelentes fisioterapeutas; no pongo en duda su competencia, pero, de algún modo, no me apetece instalarme con una tienda de campaña Quechua y comida fría para una semana en la unidad de rehabilitación del hospital Péterffy Sándor, con la esperanza de que algún día me toque el turno.
Y además. Ya superé una fractura de antebrazo que me hice en 1998 durante un partido de fútbol. En aquel entonces fui a hacer rehabilitación al ya mencionado Péterffy, que hasta hoy recuerdo como si hubiera visitado el museo del campo de exterminio de Dachau. Un deterioro espantoso, unas condiciones desesperantes. Así que esto no es esnobismo ni ninguna actitud especial, pero, si es posible, esta vez me lo saltaría y optaría por el sector privado en lugar de los hospitales públicos.
Desde hace un tiempo estoy buscando quién o qué centro sería el más adecuado, y después del lunes probablemente lo haré de manera más eficaz. En los próximos días buscaré a los mejores profesionales de rehabilitación, fisioterapeutas, terapeutas del movimiento, especialistas y, en general, a todo el que pueda ayudarme a que mi recuperación no se quede en un 70 % o incluso menos. Sería una putada que, después de la rehabilitación, no me recuperase al 100 %, porque los hombros son, después de las vértebras, una de las partes más importantes de nuestro aparato locomotor, responsables del movimiento de todos los grupos musculares del torso. Casi no hay ejercicio de torso para el que no hagan falta los hombros.
Tengo pensado documentar mi recuperación y escribir aquí también lo que aprenda de los profesionales que he mencionado antes, para que no solo mi recuperación sea fluida y esté bien fundamentada desde el punto de vista profesional, sino para que vosotros también podáis sacar provecho de mi historia.
Así que, si ahora está leyendo esta publicación un fisioterapeuta o alguien que pueda recomendarme a un buen profesional, que no se corte y se ponga en contacto conmigo. Que lo haga, aunque solo sea porque así no solo me ayudará a mí, sino a miles de personas a través de mí.
¿Y qué me ha pasado en las tres semanas desde el accidente? He estado tumbado todo lo que he podido e intentando moverme lo menos posible. Tampoco podía salir mucho, porque literalmente no podía ni ponerme el abrigo, algo que con las temperaturas bajo cero de enero puede ser especialmente jodido.
Por supuesto, tres semanas sin hacer nada y manteniendo inmóvil el brazo izquierdo también han tenido sus consecuencias. Y esas consecuencias se ven claramente en la foto. He engordado 4 kilos por no hacer nada, he perdido la forma y, lo peor de todo, los músculos del brazo izquierdo se han atrofiado casi por completo. Da mucha impresión verlo. Fijaos en el brazo con el que sostengo el teléfono: ese es mi lado sano. Mirad el bíceps de ese brazo y el del otro.

Mañana conseguiré una cinta métrica y me mediré el bíceps. Tengo curiosidad por saber cuánto ha menguado.
Partimos de aquí y veremos qué pasa. Pero hay algo que definitivamente quiero señalar. No os pongáis a buscar en internet cuánto se tarda en recuperarse, porque se os quitarán hasta las ganas de vivir. Para una fractura del húmero dicen que la recuperación lleva entre 6 y 8 meses. Pues bien, eso es algo que no pienso aceptar.
