Camino hacia....-50 kg

Road to....-50 kg

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En algún momento entre abril y mayo, me subí a la báscula y pensé que aquello no podía seguir así...

Al principio de mi cambio de estilo de vida, iba a hacer aeróbic 3-4 veces por semana. La cosa avanzaba, pero nunca me pesaba; simplemente me sentía mejor conmigo misma. Hacia junio, por casualidad, acabé en una clase de spinning y me enamoré por completo (no sé si de la bicicleta o del chico), pero lo importante es que me convertí en una gran fanática del spinning. En la primera clase oí hablar de la Merida Spinnig Night, que consiste en pedalear durante 6 horas, y me prometí que lo conseguiría. Ese era mi objetivo. No una prenda ni los kilos, sino eso. Empecé a pedalear 3-4-5 veces por semana y, en agosto, ya iba a sesiones dobles, 10 veces por semana, para no fracasar en la Merida. Solo tenía eso en mente; ese era mi objetivo. Llegó el gran día: Merida, 4 horas seguidas, luego una hora de descanso y después otra hora pedaleando. Lo conseguí.

 Ya había oído hablar de Lifetilt y, como muchos otros, conocí la página gracias a Bitchair. Para entonces, creo que ya había perdido unos 10-12 kg, pero sin seguir ningún programa en particular; simplemente había eliminado por completo de mi vida el azúcar y las grasas.

Cuando empezó Slim3, volví a fijarme en el blog y, desde mediados de noviembre, me puse las pilas. Empecé a hacer Tilte y también a correr, porque quería ir a mi primer Runtilt, donde era evidente que no podía pasar por la vergüenza de llegar a la meta en último lugar. Aunque Tomi me dijo al principio que, si hasta entonces solo había corrido en el gimnasio, no me hiciera ilusiones, eso me motivó aún más y lo conseguí; tampoco quedé última. Cuando empecé a correr, pensé: «Bueno, veamos cómo me va con el Cooper en la cinta», esa prueba que en el instituto siempre hacía caminando hasta el final. No hace falta decir que también esta vez fue un suplicio, pero lo hice y no paré. Corrí unos 1000 m. La vez siguiente, 1200 m, y luego empecé a aumentar el tiempo. Sin parar, 15...20 minutos. A ese ritmo, lo fui mejorando hasta que en enero ya corrí 8 km al aire libre. No me centro en la velocidad, sino en la distancia y en caminar lo menos posible, o incluso no caminar nada.

Creo que quienes tenemos tanto sobrepeso como yo (50 kg) no deberíamos fijarnos como meta perder 20 kg o más de golpe, sino ponernos objetivos de 5 kg. Así se celebran más los logros y no te rindes. Esa es mi «táctica», junto con la ropa motivadora... Siempre hay alguna prenda en la que quiero volver a caber.:) Así que, si yo puedo adelgazar, cualquiera puede. Seguid el blog de Tomi, a mí me ayudó muchísimo. También se lo agradezco a él, aunque no fue quien me dio el impulso inicial; más bien aceleró las cosas cuando yo estaba a punto de perder el ritmo. Pero le agradezco que mantenga la moral alta, tanto la mía como la de cientos de mujeres. A finales de verano y en diciembre volveré a hacer una foto de antes y después; mientras tanto, keep, keep running, 

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