Slim3 Vivien, 45 días después...

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Había algo de Vivien que no me cuadraba desde su publicación sobre los 30 días. Tenía dudas sobre el ritmo al que perdía peso y, desde entonces, esa sensación se ha vuelto cada vez más fuerte, pero pensé que esperaría al resumen de los 45 días; sin embargo, cada vez estaba más convencido de que la chica se estaba inventando cosas. Lifetilt es un programa que, si no lo haces bien, enseguida se nota, porque tiene un sistema y se puede comprobar todo con cálculos. De las tres chicas del programa Slim, solo con Vivi tengo la sensación de que algo huele mal, así que me puse a hacer algunos cálculos…
Para quemar 1 kg de grasa corporal pura hay que alcanzar un déficit de 9.000 calorías, algo que, como sabemos, se consigue principalmente con la dieta y el ejercicio. Luego está el agua retenida por los carbohidratos, que varía según la persona, pero conviene saber que entre el 26 y el 32% del exceso de peso no es grasa, sino agua. Por eso, durante las primeras 2 semanas de los programas Lifetilt, parece que a la gente se le desprende de golpe un tercio del exceso de peso. Lo explicaré más claro y, para simplificar, supongamos que Vivien tiene un 30% de exceso de agua corporal. Vivien empezó con 78 kg y, para convertirse en una tía jodidamente buena, tiene que llegar a los 53-55 kg, lo que en su caso significa un exceso de peso de 25 kg.
El 30% del exceso de peso de 25 kg son 7,5 kg, es decir, ese es el exceso de agua de Vivien, que la dieta elimina sin piedad gracias a la ingesta reducida de carbohidratos y a la alimentación rica en proteínas. Tras eliminar el agua del cuerpo llega la parte más interesante de la pérdida de peso, porque a partir de aquí ya hay que descomponer la grasa pura, y aquí entra en juego la regla de 9.000 calorías por cada kilo perdido. En la dieta de Vivien, tal como escribí en su publicación inicial , está consumiendo de media 681 calorías menos de las que necesita cada día. Ahora vamos por el día 45; es decir, 45 x 681 kcal son 30.645 kcal, lo que debería suponer otros -3,4 kg. A eso hay que añadir las calorías quemadas durante los entrenamientos, que en este caso son 500 kcal por carrera, y hace 3 a la semana. Así que los entrenamientos de 6 semanas suman 18 x 500 = 9.000 kcal, lo que supone otro -1 kg, quemagrasas, el aceite MCT es la hostia, otros -1,5 kg. Aún no hemos terminado, porque el aumento de la ingesta de proteínas y los entrenamientos elevan el ritmo basal de los procesos de quema de grasa del cuerpo, lo que supone otros 1,5 kg menos en 45 días.

Los más retrasados mentalmente se saltaron el párrafo anterior, así que resumiré lo que he escrito arriba. Pérdida de líquidos corporales: 7,5 kg + dieta: 3,4 kg + entrenamientos: -1 kg + aumento de la termogénesis: -1,5 kg + suplementos nutricionales: -1,5 kg. Por tanto, si Vivien lo cumple todo, a estas alturas debería haber perdido 14,9 kg, en vez de los 8 actuales. Incluso si tenemos en cuenta la variable del metabolismo, que cambia según la persona, deberíamos estar hablando de una pérdida de 12-13 kg, y no estoy siendo un cabrón con ella ni atacándola con una opinión subjetiva, sino con los hechos. Vivi dice que sigue la dieta y sale a correr tres veces por semana, pero yo no pondría la mano en el fuego por eso. O Vivien dice la verdad o mienten los números, y los números y las matemáticas son estrellas bastante estables en la galaxia de las ciencias, pero aún hay algo que, la verdad, ya no me sorprende desde lo de Petra. ¿Alguien se acuerda todavía de estas líneas de mayo?
«Petra me engañó de mala manera, y tuve que enterarme en un banco del bulevar Teréz, 41 días después del comienzo del programa, después de que me lo anunciara con un “Ahora te contaría algo, pero si te lo digo, prométeme que no te vas a enfadar mucho”. Tras 29 minutos de “pero de verdad, no te pongas nervioso”, al final me contó que, aunque al principio de nuestro programa me había dicho que pesaba 64 kilos, en realidad pesaba 67,2 kg. Después de volcar dos cubos de basura, le pregunté por qué había hecho falta eso y cómo coño se suponía que iba a contarlo en el blog, y me dio una respuesta típicamente femenina. Algo como que le daba vergüenza haber engordado tanto y NO SE ATREVÍA A ADMITÍRSELO NI A SÍ MISMA, y que, además, ¿qué más daba? Creo que en ese momento me eché a llorar…»
Naturalmente, el cambio de Vivien es evidente y grande, y se ve perfectamente en las fotos, pero si pudiera ser mayor, ¿por qué conformarnos con menos? Vivien es la que más cerca está de mí entre las chicas del programa, pero tengo que hablar con ella entre Navidad y Año Nuevo sobre cómo seguir…
Vivien
Mitad del camino… Otra entrada, una nueva foto y las medidas. Desde la entrada de los treinta días no he perdido mucho peso. En los últimos días he bajado 2 kg en total. No estoy desanimada, porque sé que es normal, pero aun así me deja un poco triste. Aunque, pensándolo bien, ya ni siquiera recuerdo cuándo pesaba 70 kilos, así que estoy muy contenta, porque sé que a partir de ahora el número de la báscula empezará con un seis…
Voy por la mitad del programa. Y cuánto ha cambiado mi vida en apenas mes y medio. Cada vez me siento mejor conmigo misma. Se me han quitado por completo los dolores de cabeza. Antes no se fijaban en mí tantos chicos como en los últimos días. O quizá no quería darme cuenta. Antes de empezar el programa no tenía nada de confianza en mí misma y tampoco creía que pudiera gustarle a alguien tal como era. Pero últimamente ya no camino por la calle con la cabeza gacha, sino que la levanto y me fijo en las miradas de admiración. Reconozco que sienta muy bien. Sé que todavía me sobran unos 10 kilos, pero cuando vuelvo a ver a esa Vivi que aparece en la primera foto, me siento mal. Simplemente no entiendo cómo podía no mirarme al espejo, o cómo podía importarme tan poco haber engordado tanto. Es horrible. ¿Cómo pude dejar que las cosas llegaran a este punto? ¡No lo entiendo! En las fotos nuevas me encanta que ya se me vean las clavículas, de las que hasta me había olvidado. Y también empieza a definirse la cintura, que antes no tenía en absoluto. La cara, los muslos, la espalda… Veo por todas partes cómo mi cuerpo va tomando forma. Por eso también digo que no a todo tipo de tentaciones. El otro día fue el cumpleaños de mi papá. ¡Había un montón de cosas riquísimas! Había en casa pasteles de crema de todo tipo, tartas, pasteles salados y col rellena. Mi papá incluso dijo: «¡Eso sí que es difícil, resistirse a todo esto!». Tiene razón. Claro que cuesta decir que no, pero ni se me pasa por la cabeza probar ni un bocado. Veo el progreso y sé por qué hago todo esto. Siempre lo tengo presente. Lo que quizá más me motiva es poder ponerme un traje de baño de dos piezas en verano y no tener que andar por la playa envuelta en una toalla hasta el cuello. Puede que parezca increíble, pero nunca en mi vida me he puesto un bikini. En las fotos también llevo ropa interior porque no tengo ningún traje de baño de dos piezas. Cuando termine el programa y alcance los 60 kilos que me he propuesto, lo primero que haré será comprarme uno precioso.
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Pensaba que cada vez me iría mejor corriendo. Pero, por desgracia, no es así. Cada carrera me resulta muy difícil. Si voy a correr con Bence, es un poco más fácil porque está a mi lado, pero si tengo que ir sola, sigo siendo más lenta. Y normalmente tengo que ir sola porque nadie viene conmigo. Todo el mundo me lo promete constantemente, pero nadie cumple su palabra. Da igual. No debería importarme, lo único que importa es que salgo y termino lo que empiezo. Por desgracia, no puedo medir mis carreras porque no tengo RunKeeper en el teléfono. Pero, si todo sale bien, el Niño Jesús me traerá un iPhone y entonces yo también podré medir bien mis carreras. Por eso tengo tantas ganas de que llegue la Navidad, pero sobre todo porque la familia casi nunca está reunida y esos son los pocos días en que lo hacemos todo juntos. Desayunamos, almorzamos y cenamos juntos, y hacemos muchas tonterías. Tengo muchísimas ganas de cocinar y hornear un montón de cosas ricas con mi madre y mi hermano pequeño. No quiero comer muchos dulces, pero sí me gustaría disfrutar de la cena sin sentirme culpable, ya que está permitida. Mi madre ya me dijo que escribiera una lista de lo que me gustaría comer en Nochebuena. Todavía no lo he pensado, pero seguro que apunto el queso empanado. Sé que ya llega la Navidad, pero sin duda voy a mantener las tres carreras semanales. Y no quiero pasarme al otro extremo y engordar uno o dos kilos durante las fiestas, porque para mí no vale la pena. El 4 de enero escribiré el informe de los 60 días. Para entonces, mi objetivo es pesar 67 kilos.
Sí... también me había olvidado de escribir sobre una de las experiencias más positivas que he tenido hasta ahora durante el programa. Entré en H&M porque me encanta comprar allí. Me probé unos pantalones de la talla 40 y me quedaban bien. Estoy tan contenta que no puedo ni expresarlo. Hace un mes y medio ya no podía abrocharme ni unos pantalones de la talla 42...
