Tailandés

terapia respiratoria

Muchas veces no decidimos ponernos nerviosos. No nos sentamos por la mañana con un café a decir: «Bueno, hoy, entre las diez y media y las doce, me voy a angustiar un montón; después le daré demasiadas vueltas a mi vida, y hacia la hora de comer me compadeceré un poco de mí; luego me llevaré un buen disgusto, pero solo hasta las cuatro, porque después me entusiasmaré sin motivo, para que hacia las siete de la tarde ya no me apetezca hacer nada…» Los sentimientos llegan y suceden. Nuestro cuerpo se pone en marcha, nuestro cerebro reacciona y, cuando nos damos cuenta, ya estamos inmersos en un proceso emocional y no podemos hacer nada. El primer nivel intenta cambiar precisamente esto.